Todo activo de renta fija está basado en entregar dinero de un inversor
a un emisor, y como este devuelve el capital más intereses durante cierto
tiempo. Se pueden encontrar así muchos
instrumentos de renta fija. Pero siempre habrá que contar con
una buena asesoría
para cotizar en bolsa.
La renta fija sin embargo, no implica
rentabilidad fija, ni que se asegura toda ausencia de riesgo. El inversionista
en renta fija puede decidir actuar de dos modos, lo que decidirá el riesgo y la
rentabilidad de la inversión.
1. Mantener el título hasta su
vencimiento: Por toda la vida del título, la rentabilidad está prefijada. Si se
mantiene un bono simple hasta su vencimiento sabrá exactamente cuánto y cuándo
lo obtendrá, siempre y cuando la empresa u organismo emisor pueda pagar.
2. Volver a vender el título a
otro inversor en el mercado secundario: El rendimiento obtenido será la
diferencia entre su precio de transmisión (venta) y su precio de adquisición.
El riesgo para el inversor es que no sabe el precio para vender el título luego.

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